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Terra
La Coctelera

Más opciones de comunicación


Título:Más opciones de comunicación

Autor:Editorial Etcétera

Género:Artículol

Fuente:Página electrónica Etcétera

Medio:TV



Más opciones de comunicación


El vetusto e inoperante sistema de propiedad de los medios de comunicación en México ya no puede ni debe permanecer igual; su reforma es un desafío de la consolidación democrática.

Los primeros días de 2007 muestran que se consolidó la necesidad de ampliar la oferta de información y entretenimiento a través de generar competencia en el mercado y de crear auténticos medios públicos; diversos actores se han pronunciado al respecto, incluso el Presidente de la República. Pero estas semanas también atestiguan las resistencias de los principales grupos mediáticos, en especial Televisa y TV Azteca, que cuentan con el 93% de las audiencias y el 92.33% de las concesiones (53.17% la primera y 39.16% la segunda).

Una tendencia en el mundo moderno es la existencia de cadenas mediáticas que compiten entre sí con reglas claras y que intervienen tanto en el ramo de la prensa como en el de la radiodifusión. Sin embargo, ni tenemos el marco legal adecuado ­por ejemplo, no se admite la inversión extranjera directa­ ni ha iniciado con solvencia el tránsito de la tecnología analógica a la digital ­y eso limita el otorgamiento de más concesiones. Aunado a eso, como apuntamos arriba y ahora precisamos, no tenemos medios públicos sino un conglomerado heterogéneo e irregular de opciones de comunicación que sirven a diversos intereses o que andan sin brújula ni proyecto dilapidando el erario. Hace falta una reforma que atienda a ese sector y que amplíe su cobertura para garantizar la permanencia de las radios comunitarias.

Durante su campaña, el 20 de junio de 2006, el presidente Felipe Calderón se comprometió a realizar 100 acciones de gobierno en los primeros 100 días de su mandato, este plazo vence el próximo 11 de marzo. Entre esas acciones resalta que "se identificarán las ciudades susceptibles de ser atendidas con nuevos servicios de radio y televisión, tanto comercial como cultural, educativa, comunitaria y oficial, a efecto de iniciar los procedimientos de licitación pública o permisionarios, según se trate, durante el primer semestre del 2007". Ya veremos.

Que hacen falta opciones, lo documenta el legítimo derecho del gobierno del Distrito Federal para solicitar la operación de una canal de televisión y una frecuencia de radio; la entidad es una de las seis en el país que no tienen tal opción (las otras son Coahuila, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Zacatecas). Sin embargo, la administración de Marcelo Ebrard se equivoca cuando no hace el trámite respectivo ante la autoridad correspondiente y, además, no reúne los requerimientos que marca la ley para el otorgamiento de permisos, como es el hecho de solicitar un canal de televisión que ya está concesionado (el 46, a Cablevisión) o de no presentar su proyecto de contenidos para la estación de radio. La transgresión más rotunda del gobierno del DF es que quiere usurpar la frecuencia 105.7 que, legítimamente, le corresponde al Imer. Pese a todas estas pifias y distorsiones ­e incluso pese a la supina ignorancia del diputado federal del PRD, Gerardo Villanueva Albarrán, que al finalizar enero persistió en esas pifias­ existen todas las condiciones técnicas, es decir, hay espacio disponible para que la ciudad de México tenga sus propios medios públicos siempre y cuando, claro, la solicitud cumpla con la ley.

Ya veremos qué resuelve Comisión Federal de Telecomunicaciones al respecto aunque es posible que antes sepamos lo que sucederá con su conflicto interno, todo parece indicar que prosperará la demanda de amparo interpuesta por Gonzalo Martínez Pous y Rafael del Villar Aldrich para que integren ese órgano, tal y como propuso el Presidente de México al Senado en 2006. Si eso es así la conformación de la Cofetel tendría un signo distinto al de ahora, tan obsecuente con los dictados del duopolio, en especial, de Televisa. Sin esos vaivenes no podremos saber lo que pasará con el necesario surgimiento de una tercer cadena televisiva y hasta de una cuarta o quinta opción en el largo plazo (y que contemple a los medios públicos). Pero al mismo tiempo esas circunstancias de coyuntura están muy por debajo de la auténtica necesidad nacional por diluir el monopolio mediático de la televisión.

MLT

Comentario:




El Eslabón más débil

Título:El eslabón más débil

Autor:Francisco Báez Rodríguez

Género:Artículo

Fuente:Página electrónica Etcetera

Medio:TV

Francisco Báez Rodríguez

¿Cómo argumentar el retraso con el que entrego esta columna? Puedo decir que estaba buscando datos técnicos para sustentarla, pero mentiría. Inicié a hacerlo y me quedé pastando en Internet (unos, deportivos ellos, le dicen surfear). Puedo alegar que fue la falta de sueño, luego de las tremendas desveladas por ver en vivo el llamado Mundial de Clubes, pero mentiría, no soy americanista, y tampoco sádico. Puedo admitir que el olor a tejocote que envuelve al país me arropó en lo que los argentinos llaman fiaca, y los mexicanos güeva. Pero sería admitir cinismo, y eso nunca.

Por eso mejor digo que esperé a que el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, emitiera su opinión acerca del llamado "tercer canal nacional" de televisión abierta, un tema del que se había hablado las semanas anteriores, y para el cual la empresa GE había cabildeado en medios y entre legisladores.

Téllez dijo que no habrá licitación para el tercer canal nacional. No adujo razones técnicas ­de hecho, admitió implícitamente que se puede hacer espacio en el espectro­. Tampoco señaló razones económicas ­podría haberlo hecho, pero hubiera tenido que abordar la concentración de mercado­. Y no dio razones políticas, en el sentido estricto del término ­y le hubiera resultado complicado admitir que las grandes televisoras pesan más que el Monte Tao.

Lo que esgrimió Téllez fue, simplemente, que el tercer canal nacional de televisión abierta no estaba entre las promesas de campaña del actual Presidente, Felipe Calderón. Ole.

A cambio, el titular de la SCT dijo que se licitarían las concesiones para distintos canales en plazas de provincia. Con esto, si somos de buenas entendederas, abrió una puertecita para que se desarrolle una poca de la mucha competencia que se requiere en este sector estratégico.

Recordemos que los "canales nacionales" que en la ciudad de México captamos en los números 5, 7 y 9 son en realidad cadenas de canales locales. Y que, por ejemplo, el grupo que preside Ricardo Salinas, al comprar el Canal 7, adquirió nada menos que 22 empresas, cada una con su concesión local.

Esto significa que, teóricamente, sí sería posible, para una empresa de verdad interesada en romper el duopolio existente, armar un canal nacional a partir de ganar las licitaciones de las distintas concesiones locales.

También significa que, políticamente, el gobierno se las puede arreglar para que el proceso de licitación ­por razones técnicas o de las otras­ sea tardado, complejo y bajo condiciones que impidan, en los hechos, la creación de una competencia digna de tal nombre.

Y, económicamente, la posibilidad de maximizar la concesión del espacio nacional, en la medida en que quien busque armar la cadena a partir de los pequeños eslabones, tendrá que gastar mucho más que si intentara comprar de tajo.

En otras palabras, Televisa y Azteca no han ganado la guerra por mantener intocada su posición hegemónica, pero sí han ganado mucho tiempo. Un tiempo valioso, entre otras cosas, para seguir cabildeando.

Periodista.
fabaez@gmail.com

COMENTARIO:
El secretario de la SCT, díjo que no se podia, pero en realidad,
quien decidio truncar la licitacion fueron los imperios del mal, Televisa y TV Azteca, y como no va a ser asi, si a ninguno de los dos les combiene que se reubique la fisonomia del mercado.

Claro es que se puede abrir otro espacio en el espectro, pero las aportaciones economicas de Televisa y TV Azteca son capaces de imposibilitar a la tecnología y a la buena voluntad.

Mientras tanto, que siga el juegito de ping-pong entre "El Tigre" y Salinas Pliego.

Periodistas, hoy

Titulo:Periodistas, hoy

Autor: Gabriela Santana

Género:Artículo

Fuente:Página electrónica de etcétera

Medio:Prensa

"Puedes apresar al cantante, pero no a la canción"
Harry Belafonte

Sigue siendo noticia la serie de intrigas, muertes y conjuras que han rodeado al asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya, ocurrido en octubre de 2006. Las voces que se han levantado en distintas partes de Europa responden no sólo frente a un suceso, que en sí mismo conmueve, sino nos hablan también de una decepción generalizada frente al retroceso de la libertad de prensa.

En México sucede otro tanto. Reporteros Sin Fronteras contabilizó 20 periodistas asesinados durante el sexenio pasado, de los cuales siete ocurrieron en 2006. Esta cifra nos puso en el escandaloso segundo lugar, después de Irak, entre los países más peligrosos para ejercer el oficio periodístico.

Leer de tantos asesinatos, impunidad, casos de programas suprimidos, brutalidad policial, desaparecidos, incendios intencionados y demás presiones políticas para que no se transmita la verdad nos tiene que llevar a una forzosa reflexión. Expuestos por la complejidad de los temas que abordan y el escenario generalizado de violencia que se vive en el país, los profesionales de la noticia necesitan ser defendidos por la sociedad a la que sirven. Y es que si bien en el pasado el periodismo se asociaba a la idea de construcción, validación y consolidación de proyectos políticos, hoy en día, no puede concebirse objetividad e independencia en articulación con el poder.

Tal vez los periodistas que en décadas pasadas deseaban convertirse en estrellas mediáticas de la televisión, opinen hoy como muchos sectores de la sociedad que ya no hay la misma confianza hacia ese pequeño grupo de "dramatizadores" que detrás de altísimos sueldos hacen cuestionable la verdad al hacerse evidente su pertenencia a los grupos influyentes. Pero, por otro lado, ser un valiente opositor resulta una actividad en extremo riesgosa.

Para todo lo relacionado a la actividad periodística existe literatura como el libro de Stella Martini y Lila Luchessi: Los que hacen la noticia. Periodismo, información y poder, en el que se abordan los distintos territorios donde se mueve el trabajo periodístico, así como los desafíos y riesgos de la profesión.

Se trata de un libro escrito en el contexto del periodismo argentino, en el se incluyen testimonios recortados de entrevistas a manera de ejemplo de todo lo que puede aparecer en el mundo noticioso.

Lo interesante de este texto son las preguntas que las autoras generan entre las partes ensayísticas, como: ¿es realmente independiente el periodismo? ¿Cuáles son las fisuras que se producen en los medios más influyentes? ¿Se debe o no dar la cara respecto a las fuentes de información, las búsquedas y las negociaciones? ¿Hasta dónde llega el instinto periodístico?

Observar los modelos de otros países nos puede servir para valorar la situación mexicana del periodismo en su justa dimensión. Ciertamente queremos más y mejor información; más periodismo de investigación y mayor libertad de expresión, pero quienes están detrás del poder no parecen estar a la altura de las circunstancias.

Arthur Rimbaud decía que las letras tienen colores. No permitamos que las palabras del periodista estén pintadas con sangre.

COMENTARIO:
Como dice Joaquín Sabina, "El carácter de la verdad
es impudico", la capacidad de la verdad para detonar todas las estructuras sociales, elemento capaz de disolver la sociedad, de desmoronarle por completo.

En México ser reportero con pretensiones, con intención de buscar la verdad se presta facilmente a una comparacion entre periodísmo y domador de serpientes venenosas.

Ultimamente los asesinatos en México a periodistas representan un atentado contra la libertad de expresión, esterilizando la labor periodistica, cuerpos ensangrentados, que murieron con la verdad atorada en el pezcuezo.

Las leyes garantízan la libertad de expresion, pero solo a modo de protocólo, pues al estado no le incomoda, que los matones limpien la ciudad, de bocones, de esa bocina de la verdad en que se convierten los periodistas, que mueren en el necio intento de la buscar verdad en el sistema caqpitalista.

Renuncia a Crónica, de Marco Levario Turcott

Título: Renuncia crónica

Autor: Marco Levario Turcott

Fuente: Página de la revista Etcétera

Género: Artículo

Medio: Prensa

Marco Levario Turcott

Desde hace casi diez años, aquí, en la revista que dirijo y en otros espacios, he expuesto mis diferencias con los excesos en los que, a mi juicio, incurría La Crónica; incluso por desencuentros al respecto, y por errores míos al no considerar la opinión de sus editores, por una nota de etcétera fui despedido como colaborador del diario (esto no es demagogia: naturalmente no defiendo la justeza de esa decisión, pero no la critico, incluso al paso de los años tiendo a comprenderla).

Hablé de esos excesos, incluso todavía lo hice la semana pasada, porque en lo sustancial coincido con la visión y el ejercicio periodístico de Pablo Hiriart y, como nunca he creído que los amigos son cómplices, siempre decía más mis diferencias que mis coincidencias; éstas son implícitas, sencillamente porque, de otro modo, jamás le hubiera pedido a él regresar a esta casa y creo que por eso mismo, generoso, Pablo aceptó.

Varios de mis desencuentros con el periódico se debieron a que noté un trato condescendiente con algunos actores políticos, como con Elba Esther Gordillo, y al mismo tiempo implacables con otros, sobra citar casos. De un tiempo a la fecha, sin embargo, vi que el diario cada vez tenía más equilibrio, con ese y con otros protagonistas de la cosa pública; incluso el entonces director de este diario criticó la designación de un familiar de la profesora Gordillo dentro de la SEP.

Ahora, sin embargo no quiero expresar diferencias con Pablo Hiriart, sino coincidencias, cariño y gratitud. Disiento, como pocas veces, de lo que aquí hace unos días dijo mi maestro José Carreño Carlón sobre el carácter excepcionalmente transparente con que informó el periódico de la separación de su hasta entonces director. Creo que se trata de una nota eufemística, quizá políticamente correcta pero, sobre todo, sin sustancia, no deja claro cuáles son las diferencias de criterio entre los dueños de este periódico y su director, menos aún dice cuáles son las líneas editoriales a futuro.

Renuncio a Crónica como suelo hacerlo de los medios en los que lo he hecho: con un portazo (y sólo a ese diario he tocado la puerta para regresar). Lo hago para expresar mi desacuerdo con la forma en la que sale su director. No me apantallan las buenas maneras ni la aparente civilidad de lo que, en realidad, es una forma desastrosa de deshacerse de una línea editorial sólida y exitosa —Pablo hizo al periódico con muy pocos insumos—. Creo que no me engaña la forma en como salió el director, le dieron las gracias anteponiéndole intereses no ideas, sin discutir una línea editorial alternativa y eso, para mí, es inaceptable. Lo dije la semana pasada, estamos asistiendo al triunfo de los cínicos: nunca creí tener un ejemplo tan cerca.

Admiro la actitud gallarda con la que sale del periódico Pablo Hiriart con quien no he hablado nada de esto; crece mi respeto por él y salgo con él, pero más allá de esa definición personal, me voy por una definición profesional: un periodista no puede ni debe ser cercenado así. Pontifico, claro, y creo que en situaciones como esas no queda de otra: señalar el deber ser (aunque eso signifique permanecer marginal). Pero hacerlo como recomendó alguna vez Fernando Savater, con el resguardo de la ética frente al pragmatismo: con una gran carcajada (más sonora aún frente a los que hacen cualquier cosa con tal de mantener un espacio). Con humor también: esta es la tercera vez que renunció al diario y la tercera es la vencida.

De un tiempo a la fecha mis artículos se difunden en otros medios, en Durango, Colima, Jalisco y Oaxaca. Pretendo continuar escribiendo para ellos y, claro, escucho otras ofertas para hacerlo en el Distrito Federal. Advierto que sé bien que los medios son empresas y, como tales, hacen negocio; también comprendo que son actores políticos de primer orden. No hay fundamentalismo en la actitud de este articulista. Sólo creo que cuando estos parámetros se colocan por encima del periodismo, a la credibilidad se la lleva la chingada. Y ahí sí, no voy, al menos no por mi voluntad.

Agradezco a los lectores, en especial a los mil 345 que se tomaron la molestia de escribir a mi correo; ustedes son testigos, a todos les contesté. Ahí están los medios que ya conocen donde escribo, ahí está la revista etcétera y junto con ello un mecanismo para continuar en comunicación. Y si Pablo se despidió con “Gracias a la vida...”, yo lo hago con Lennon: “The dream is over...”

Periodista.

COMENTARIO:
Marco Levario Turcott, pide su renuncia por la inconformidad que él ya presentaba, mencinando los motivos que lo hicieron salir de La Crónica, haciendolo publica y muy directamente, y a su vez acepta los errores que él cometió como colaborador del diario.
Y desde luego la amistad que lo unia a Pablo Hiriart, comenta la firmeza con la que sale su amigo, además director de La Crónica, para él fue de gran admiración, y asegura que su director, Pablo (como él lo llama) no salió solo.
Y algo también admirable, es la manera en que el periodista defiende su etica, no solo profesional sino personal.

Adiós, de Luis de la Barreda Solórzano

Título: Adiós

Autor:Luis de la Barreda Solórzano

Fuente: Página electrónica Etcétera

Género: Artículo

Medio: Prensa

Luis de la Barreda Solórzano

En noviembre de 2001 me incorporé al equipo de editorialistas de La Crónica de hoy. Desde entonces ha aparecido mi columna semanalmente sin que las fiestas de fin de año, las vacaciones, los problemas personales, la falta de inspiración para llenar las páginas en blanco, los viajes de trabajo o de descanso, o cualesquiera otros motivos me hayan hecho faltar jamás a una sola de mis citas con los lectores.

Lo he disfrutado muchísimo y, por los correos recibidos, sé que muchos de quienes han seguido mis textos también. No todo ha sido miel sobre hojuelas: no sólo me han llegado comentarios amables, solidarios o elogiosos, sino también observaciones críticas, juicios adversos y hasta expresiones de abierta antipatía o de odio no disimulado. Como quiera que sea, quien se tomó algunos valiosísimos minutos de su día para escribirme me hizo saber que mis líneas no le fueron indiferentes, que le hicieron disfrutar, pensar, reflexionar, ratificar o rectificar puntos de vista, incomodarse, molestarse o enfurecerse.

Las notas escritas en un periódico no cambian la realidad que nos tocó vivir: la describen, la analizan, la lamentan o la celebran, formulan sugerencias para modificarla, pero la dejan intacta. Quizá logren a veces, por ejemplo, orientar el sentido de un sufragio, o tal vez llamar la atención de alguna autoridad sobre un problema de su competencia, y entonces sí, influir con un granito de arena en el devenir de los hechos, pero hasta ahí.

En general no cumplen otro cometido que el de servir de vínculo de comunicación entre el autor y su público. Quienes escribimos no lo ignoramos. Y, sin embargo, he escrito mis apuntamientos como si cada línea, cada frase, cada palabra tuviera la posibilidad de crear mundos, destruirlos o transformarlos.

Creo que en esa actitud la vanidad juega un papel central. Y el placer: si uno tiene vocación por escribir, se disfruta haciéndolo bien, quedando satisfecho con lo que se ve impreso en la página. Seleccionar un adjetivo, elegir un sustantivo, optar entre un verbo u otro, decidir entre dejar o suprimir cierta expresión, son goces exquisitos.

Nunca dudé que tendría seguidores fieles de mi espacio. Sé que el único terreno —bueno, no seré tan modesto: casi el único— en el que puedo seducir es el de las letras, pero estar consciente de eso no atenuaba el regusto de encontrarme los viernes, al abrir mi correo electrónico, los mensajes de quienes querían decirme algo sobre lo que había escrito. A todos se los agradezco con el corazón. ¡Ah, no hay escritor, periodista, cantante, pintor, escultor, músico o actor que no suspire por la caricia del aplauso, o, en su defecto, por la constatación de que lo que hace no pasa desapercibido para todos! (Aunque confieso que muchas veces, al pergeñar mis líneas, sólo tenía en mente el momento en que tú, amada mía, abrieras el diario y llegaras al sitio donde encontrarías mi texto; sólo pensaba en qué ibas a pensar, qué ibas a sentir, qué expresión tendrías en la cara al leerme).

Me resulta muy grato ejercer un oficio en el que se pone todo el empeño en ocuparse de lo irremisiblemente fugaz, en la urgencia del día, en el asunto que el día que se publica parece lo más trascendente y al siguiente día ya no es noticia. Acierta Charles Péguy: “No hay nada más viejo que el periódico de ayer y Homero siempre es joven”. Así es el periodismo, y es fascinante porque así es también, en su inevitable fugacidad, la vida misma. En La Celestina, Fernando de Rojas advirtió: “Cada día vemos novedades y las oímos y las pasamos y las dejamos atrás. Disminúyelas el tiempo, hácelas contingibles. ¿Qué tanto te maravillarías si dijesen: la tierra tembló, u otra semejante cosa, que no te olvidases luego?... ¿Qué me dirás sino que a tres días pasados, o a la segunda visita, no hay quien de algo se maraville? Todo es así, todo pasa de esta manera, todo se olvida, todo queda atrás”.

Traté de compartir con ustedes, lectores, mi visión de algunas cosas. Nunca me sentí dueño de ningún por qué ni de ningún porque. Quise plantear aquí temas que me apasionan para intentar acercarme a las explicaciones que tanteaba en la mínima zona de luz de mi linterna intelectual. Quise decir, a quienes quisieran escucharlas o leerlas, algunas de mis inquietudes, de mis obsesiones, de mis desazones, de mis entusiasmos, tratando de eludir siempre todo asomo de pedantería, buscando en cada ocasión la complicidad inteligente y crítica, nunca incondicional, de los interesados, como en esas pláticas de amigos en las que se compone o se descompone el mundo mientras se va bajando sabrosamente el nivel de la botella de vino.

Me enorgulleció siempre formar parte del equipo de Pablo Hiriart. Me enorgulleció constatar que muchos de los abusos de los gobiernos perredistas, que muchos otros medios de comunicación soslayaban quizá por creerse inconscientemente que ahora sí estaban gobernando los justos y los puros, fueron señalados aquí por primera vez o, en ocasiones, solamente aquí. Me conmovió que el primer medio que se atrevió a romper con la corrección política para denunciar las tropelías del fiscal para movimientos sociales y políticos del pasado, fue La Crónica de hoy, con aquellos textos irrefutables, valientes, honestos, de mi admirado Raúl Trejo Delarbre. Después los demás diarios, revistas y noticiarios se atrevieron —el fiscal tuvo un final ignominioso—, pero sólo después, tal como los súbditos del emperador que iba desnudo, que sólo se animaron a decirlo una vez que un niño lo advirtió jocosamente. Siempre me sentí contento de estar aquí.

Fue Pablo Hiriart quien me invitó a escribir en La Crónica de hoy. Su salida es un buen momento para salir también. Desde luego, deseo la mejor de las suertes a Guillermo Ortega, el nuevo director. Decir adiós siempre nos empobrece porque se lleva algo de nuestro ser. Pero la vida está llena de adioses.

Periodista.

COMENTARIO:

El periodista, Luis de la Barreda Solórzano, le da las gracias a todos sus lectores y también a los lectores que se tomaron el tiempo para hacer sus comentarios distintos a su punto de vista, criticas y hasta mensajes con "mal de ojo", y asegura que gracias a ellos, sus articulos siguen publicandose, y haciendo que la gente vea la vida con un filtro, con el que pueden verla rosa o gris, verla alegre o verla amarga, verla bien o verla mal.
Hace admiracion a Raúl Trejo Delarbre.
Se despide de Pablo Hiriart, expresándo que su ex-director fué quien le invitó a escribir para La Crónica, y deseandole buena suerte a Guillermo Ortega, su nuevo director.

titulo utilidad y beneficio autor alonso gomez robledo

Titulo:Utilidad y beneficio

Autor:Alonso Gómez-Robledo

Fuente:pagina electrónica revista etcetera

Genero:articulo

Medio:electrónico

Si bien en 1977 se reformó el artículo sexto constitucional, con el fin de garantizar por parte del Estado el derecho a la información, no fue sino hasta el 30 de abril de 2002, que el Congreso aprobó por unanimidad la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental (LFTAIPG), publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 11 de junio del mismo año.

La LFTAIPG tiene entre sus principales objetivos, el proveer lo necesario para que toda persona pueda tener acceso a la información mediante procedimientos sencillos y expeditos; transparentar la gestión pública mediante la difusión de la información que generen los sujetos obligados favoreciendo la rendición de cuentas a los ciudadanos, así como garantizar la protección de los datos personales.

Hace un especial énfasis en el combate a la corrupción y la rendición de cuentas, y esto es mas que evidente al ordenar a los sujetos obligados a publicar en forma permanente y actualizada (a través de medios remotos o locales de comunicación electrónica) el directorio de servidores públicos, incluyendo el nombre, cargo, nivel de puesto en la estructura orgánica; la remuneración mensual por puesto, incluyendo el tabulador y las compensaciones brutas y netas, así como las prestaciones correspondientes del personal de base, de confianza y del contratado por honorarios.

Deberá ponerse a disposición del público y actualizar, la información sobre el presupuesto asignado y ejercido; los resultados de las auditorías al ejercicio presupuestal; las concesiones, permisos o autorizaciones otorgados; las contrataciones que se hayan celebrado, detallando las obras públicas, los bienes adquiridos, arrendados y los servicios contratados, el monto, el nombre del proveedor o contratista, y el plazo de cumplimiento de los contratos.

Un claro aspecto de la utilidad y beneficio de la LFTAIPG se ve reflejado en el número de solicitudes de información presentadas ante las dependencias y entidades de la administración pública federal (APF), y que asciende desde junio de 2003 a un total de 163 mil 729.
Se puede decir que el mayor número de solicitudes de información sigue recayendo sobre el IMSS, la SHCP, la SEP y la Semarnat. Su número se sigue incrementando, paralelamente al número de recursos de revisión interpuestos ante el pleno del IFAI, el cual asciende a nivel global, a siete mil 700.

A través del desahogo de los recursos interpuestos, el IFAI ha reglamentado el alcance injustificado con el que se han aplicado los secretos financieros; ha delimitado la naturaleza de los expedientes clínicos; ha instruido la entrega de información contable de los fideicomisos financiados con recursos públicos, ha abierto el debate sobre la capital importancia de la "privacidad", ha emitido lineamientos obligatorios para el procesamiento, trámite y resolución de las solicitudes de acceso a los "datos personales".

Merecen destacarse las resoluciones del pleno del IFAI instruyendo a la APF a no clasificar la información relativa a operaciones fiduciarias y bancarias, así como el cumplimiento de obligaciones fiscales que involucren recursos públicos federales como información que pudiere ser reservada. Lo anterior, toda vez que si bien la LFTAIPG reconoce la necesidad de proteger la información que tutelan los ordenamientos jurídicos conducentes, la aplicación armónica de esas disposiciones requiere necesariamente diferenciar el tratamiento de información propia de particulares, de aquella que es relativa a operaciones que en ejercicio de sus atribuciones, realiza el Estado con recursos públicos federales.

La mayoría de las dependencias y entidades de la APF han tratado de dar cumplimiento, con mayor o menor suerte, a las obligaciones que les impone la ley, sin embargo, existen algunas que parecen no haber entendido, o querido entender, que ésta tiene por objetivo primario eliminar en forma gradual la gran corrupción; como ejemplo paradigmático se encuentra la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La SRE parece atender de mala gana las solicitudes de información, y esto se corrobora por ser la dependencia a la cual el IFAI se ha visto precisado a dar, en mayor número de veces, vista al órgano Interno de Control, ya sea por su reiterado incumplimiento, indolencia, o declarar la inexistencia sin más, del documento público requerido por el ciudadano. Por si fuera poco, esta misma dependencia ha promovido, sin éxito, varios juicios contenciosos administrativos o de nulidad en contra del IFAI.

COMENTARIO:
Gracias al artìculo sexto constitucional y a la LFTAIPG, los medios de comunicacion ahora sí ,"estaran en todo", para algunos resultará muy lucrativo, y para otros, un campo más de trabajo.
Tratando de que esta ley se reformára, no fue sino hasta la caida del PRI, cuando la informacion ya era insostenible, y cae por su propio peso, eso pasó con esta Ley, ahora se sabe cuanto costaron los vestidos de Martha, y ni que decir de lo que costaron las toallas que usaba Fox, etc, se puede saber eso y más, pero ¿terminar la corrupción? ¿en México?, pasarian muchos años y presidentes, para que México deje de ser corrupto.

Ahora si, a rendir cuentas Calderón...